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Dieta Sin Harinas

dieta sin harinas
Dieta Sin Harinas
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En la actualidad, cada vez más personas son conscientes de sus hábitos alimenticios por la preocupación que lo que comen puede afectar a su organismo.

Puede que te hayas propuesto cambiar algunas cosas en tu dieta, ya sea por motivos de salud o por simplemente mejorar tu condición física. En ambos casos, una dieta sin harina puede ser tu mejor opción.

¿Por qué elegir dieta sin harina?

Es común encontrarse con personas alérgicas, intolerantes o que sufren de alguna dolencia, por ello les es necesario eliminar la harina de su alimentación. Además, en muchos países, el principal responsable del aumento desmedido de peso es el consumo sin control de harinas ¿Por qué?

Este alimento, por mucho, es el más popular y común, ya que algunas familias no pueden aceptar un desayuno sin harinas. Es uno de los productos mayormente consumidos y que genera más ganancia, gracias a sus variadas presentaciones.

En el mercado alimenticio actual la harina blanca es una de las más dañinas. De ahí que algunos prefieran sustituirlas por harinas integrales o harinas de legumbres. Otros por el contrario deciden eliminarlas de su alimentación por completo en un régimen sin harinas.

¿Por qué es necesario para algunos remplazar este producto de primera necesidad? La comida que se elige, más allá de satisfacer una necesidad física inmediata, como la de quitar el hambre, debería proporcionar beneficios al organismo. Y se ha comprobado que el consumo excesivo de harinas blancas refinadas hace de todo, menos eso.

El hecho de que existan una gran variedad de panes, galletas, dulces, bizcochos, pastas y muchos otros alimentos que, aunque pueden resultar deliciosos no son saludables, ha logrado que las comidas sin harinas parezcan algo imposible de realizar. Así que ¿Vale la pena intentarlo?

Beneficios de la dieta sin harina

Tendrás más energía. El consumo de comidas sin harina te permitirá tener una mayor fuente de vitaminas y minerales. No sufrirás de agotamiento, letargo o hasta de la debilidad que produce el consumo de estos alimentos con harina refinada.

Es difícil llevar a cabo una dieta sin harina, pero vale la pena intentarlo. No es recomendable eliminar los cereales pues son indispensables, le aportan a tu organismo hidratos de carbono saludables y de absorción lenta. Es por ello que, evita eliminar de tu alimentación los cereales íntegros.

La obesidad es solo una de las muchas consecuencias del consumo de las harinas refinadas. El corazón y el hígado sufren debido a la grasa presente en las arterias y de los niveles altos de triglicéridos. El azúcar en la sangre aumenta y poco a poco el organismo completo se va deteriorando.

Si ya estas sufriendo de alguna de estas condiciones o deseas por completo evitarlas, ponte manos a la obra. Consumir comidas sin harinas no significa pasar hambre.

En muchos casos, elegir bien lo que te llevas a la boca redunda en beneficios. Por ejemplo, eliminas excesos de grasa, lo que no solo mejora tu organismo, sino también tu figura.

Sustitución de alimentos en una dieta sin harinas

Puede que estas dietas te parezcan una muy buena idea y quieras intentarlo. Sin embargo, es necesario que aprendas cómo remplazar las harinas en una dieta.

Frutas y verduras

En una alimentación sin harina los siguientes alimentos son esenciales:

  • Hongos,
  • Calabacín,
  • Tomate,
  • Zanahoria,
  • Berenjenas,
  • Batatas y algunos otros vegetales.

Pueden ser cortados en rebanadas, siendo estos, un excelente reemplazo para el pan a la hora de preparar un emparedado. Para sustituir las tortillas de trigo, podrías utilizar hojas de lechuga, acelga y espinaca.

¿Quieres sustituir la pasta? Intenta con tiras de remolacha, repollo, calabacín o zanahoria, acompañadas con la salsa de tu preferencia. ¿Quieres preparar tu propia masa de pizza sin harina? Podrías utilizar para la base yuca, plátano, batata o algún otro vegetal cortado en rebanadas, como la berenjena.

Sustituye los dulces de pastelería por frutas, avena, yogurt, entre otros. Agrega, además, mucha carne, pollo, pescado o quesos. Es importante que vigiles tu consumo de productos embutidos porque algunos podrían contener harina.

El uso de las legumbres

Las lentejas, garbanzos, guisantes y la soja. Son solo algunas de las legumbres que pueden ser utilizadas como harina, que aportan mayor contenido alimenticio. Cada una de estas, tiene gran cantidad de fibra y excelente nivel graso, lo que permite bajar los niveles de colesterol.

Poseen altos contenidos de minerales, especialmente hierro y magnesio, además de vitaminas del grupo B. Estas harinas de legumbres presentan mayor cantidad de proteínas que cualquier otra harina. No contienen casi grasa, lo que las convierte, en una de las mejores opciones para adelgazar.

Debido a que su principal compuesto es el carbohidrato y este a su vez esta constituido por almidón y fibra, se le considera de bajo índice glucémico. Lo que controla los niveles de glucosa y se convierte en una excelente fuente de energía para el cerebro.

Usos de las de legumbres

Gracias a sus propiedades aglutinantes o espesantes, este alimento es muy útil a la hora de preparaciones. Como pasta, salsas, cremas o hasta para aumentar el contenido de ciertas preparaciones. No contiene gluten lo que lo hace ideal para las personas celíacas.

Muchas de estas legumbres, en especial el garbanzo, presenta una textura muy esponjosa. De hecho, muchos afirman que puede llegar a ser un excelente sustituto del huevo por su textura aireada a la hora de la preparación de tortillas.

Además, la harina de garbanzos permite disfrutar de algunas de tus preparaciones favoritas sin poner en riesgo tu salud, por ejemplo, las comidas rebozadas.

¿Te encantan las hamburguesas? No tienes por qué despedirte de ellas, la harina de legumbres es una excelente opción. Y si necesitas espesar una salsa o caldo, pues solo es necesario un poco de esta harina, sin necesidad de acudir al trigo. Como puedes ver, las opciones son muchas y su uso es muy versátil.

Cuidados necesarios al consumir legumbres

Aunque es cierto que las legumbres aportan grandes beneficios. Es necesario tomar en cuenta algunos detalles que pueden llegar a ser nocivos para tu salud, por ejemplo, las lecitinas.

Esta proteína se encuentra presente en muchos alimentos que ingerimos, mayormente en granos integrales y legumbres que se consumen en estado crudo. Una de las lecitinas más peligrosas se le conoce como hemaglutinina, presente en los porotos rojos o frijoles.

Consumir esta proteína en altas cantidades puede llegar a producir: Náuseas, vómito, flatulencias o diarrea. El consumo en cantidades más pequeñas, pero durante un periodo más prolongado daña la mucosa intestinal. Lo que provoca problemas digestivos, altera la absorción de nutrientes y debilita el sistema inmunológico.

Para evitar que esto ocurra, lo mejor es cocinarlas preferiblemente con una olla a presión. Si deseas preparar la harina, lo más recomendable es remojar las legumbres por unas 12 horas aproximadamente, cambiando el agua varias veces durante el día antes de moler.

Harinas integrales

Estas harinas presentan grandes diferencias en referencia a la harina común, las harinas blancas, por ejemplo, están desarrolladas con granos procesados y refinados. Sin embargo, las harinas integrales solo contienen granos procesados. Es cierto que su saber es muy diferente una de otra, pero sus beneficios también son mayores.

Beneficio de la harina integral

Esta harina de color marrón contiene una alta concentración de antioxidantes. Gracias a su alto contenido de fibra permite la absorción de nutrientes y mejora el movimiento intestinal, contiene grandes cantidades de vitaminas como la vitamina K, que aunque es cierto que la harina blanca también posee, en este tipo de harina su presencia es mayor.

Además, contiene considerable cantidad de potasio, zinc, hierro y magnesio. Aporta mayor cantidad de calcio, lo que facilita el aporte de oxígeno en la sangre, y gracias a que el organismo las asimila de manera más lenta, produce una sensación de saciedad durante más tiempo en el día.

Se previenen enfermedades como la obesidad, la diabetes, el estreñimiento y el riesgo cardiovascular, en general.

Menú de una dieta sin ningún tipo de harinas

Lunes:

  • Desayuno: Rebanada de berenjena con aguacate.
  • Merienda: 1 Manzana.
  • Almuerzo: Carne en salsa con papas
  • Merienda: 1 Pera.
  • Cena: Pizza con base de yuca, salsa de tomate, aceitunas, queso y espinaca.

Martes:

  • Desayuno: Enrollado de acelga con vegetales asados.
  • Merienda: 1 Naranja.
  • Almuerzo: Pollo asado con vegetales.
  • Merienda: 1 Tortilla de claras de huevo con espinaca.
  • Cena: Bocadillos de zanahoria y batata, con tomates asados.

Miércoles:

  • Desayuno: Huevos con hogos y espárragos.
  • Merienda: 1 Porción de arándanos.
  • Almuerzo: 1 Porción de carne y calabacines grillados con salsa.
  • Merienda: Batido de piña.
  • Cena: Enrollado de lechuga con aguacate y tomate.

Jueves:

  • Desayuno: Tortillas de huevo y espinaca.
  • Merienda: 1 Cambur o banana.
  • Almuerzo: Pescado con ensalada de lechuga y rúcula con espárragos asados.
  • Merienda: Emparedado de hongos con aguacate y tomate.
  • Cena: Pescado asado con ensalada de tomates, rábanos y cebolla.

Viernes:

  • Desayuno: Tortilla de verduras.
  • Merienda: 1 Porción de fresas y kiwi.
  • Almuerzo: Pasta de calabacín en rebanadas con carne molida y salsa.
  • Merienda: Merengada de frutas.
  • Cena: Lasaña de vegetales y pollo.

Si te parece un cambio muy radical, comienza un desayuno sin harina tres veces a la semana.

Menú de una dieta con sustitutos de la harina refinada

El siguiente modelo te mostrará cómo reemplazar las harinas en una dieta. Sin abandonar los cereales íntegros, esenciales para el buen funcionamiento de tu organismo.

Lunes:

  • Desayuno: Emparedado de pan integral con jamón, tomate y aguacate.
  • Merienda: Cereales integrales con fruta.
  • Almuerzo: Pasta integral con vegetales.
  • Merienda: 1 Manzana.
  • Cena: Brócoli asado con espinaca y aceite de oliva.

Martes:

  • Desayuno: Panqueques con miel y fruta.
  • Merienda: Waffles integrales con jamón, tomate y lechuga.
  • Almuerzo: Pollo asado con hongos y arroz integral.
  • Merienda: 1 Porción de piña.
  • Cena: Pescado asado con espárragos.

Miércoles:

  • Desayuno: Huevo sancochado con tostadas.
  • Merienda: Panqueques con mermelada de frutas.
  • Almuerzo: Carne asada con ensalada de lechuga, tomate y aguacate.
  • Merienda: Cereal con frutos secos.
  • Cena: Tortilla de huevo con vegetales asados.

Jueves:

  • Desayuno: Avena con frutos secos y ensalada de fruta.
  • Merienda: Tostada con huevos revueltos y espinaca.
  • Almuerzo: 1 Porción de legumbres (de tu preferencia) con vegetales en trocitos.
  • Merienda: Emparedado de cambur y mantequilla de maní.
  • Cena: Pan pita con pollo asado.

Viernes:

  • Desayuno: Tortillas de harina integral, lechuga tomate y aguacate.
  • Merienda: 1 Porción de avena y arándanos.
  • Almuerzo: Cerdo asado con puré de patatas y espárragos.
  • Merienda: Galletas de avena y frutos secos.
  • Cena: Ensalada de aguacate, huevo sancochado, lechuga, tomate y queso.

Cada una de las comidas con harina integral pueden ser sustituidas por harina de legumbres. Lo único que necesitas es probarlas y elegir tu preferida. Comienza poco a poco, tal vez con un desayuno sin harina todos los días, por una semana.

Resultados a largo plazo

Una dieta sin harinas, evita la presencia de sustancias como la gliadina, responsable de mandar mensajes al cerebro. Donde indica que el cuerpo tiene hambre, excediendo de esa manera la cantidad de ingesta.

Evitando esta sustancia, adelgazas mucho más rápido. Y aunque de vez en cuando comas productos de harina refinada no recuperarás el peso perdido.

Otro de los beneficios de una dieta sin harina es que se acelera el metabolismo, lo que facilita el adelgazamiento. Acompañado por una buena rutina de ejercicios, te ayudará a mantener tu peso ideal.

Se disminuyen y eliminan los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, debido a que mejoran los niveles de triglicéridos y colesterol. Estarás protegido, de afecciones como la diabetes, pues los niveles de glucosa en la sangre también se mantienen bajo control.

¿Realmente funciona la dieta sin harina?

Algunos opinan que sí, que es posible vivir bien y saludable sin consumir ningún tipo de grano refinado o integral. A otros, les parece algo así como un riesgo más que un beneficio. Afirman que el cuerpo necesita carbohidratos y que no es necesario eliminarlos por completo.

Elijas la dieta sin harina que elijas, en lo que sí están de acuerdo la mayoría, es que es mejor cuando se comienza poco a poco. Es vital que escuches a tu cuerpo, no lo fuerces ni lo restrinjas de manera automática de todo lo que solías consumir, pues esto podría debilitarte.

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